Las palabras amables son tan importantes que son como la energía que inyectamos en los demás, especialmente podemos usarlas a diario en el hogar.  Imagine que sus hijos son vasos que usted va llenando con palabras amables, mientras más dulces las palabras más les gustarán.  La Madre Teresa dijo: "Las palabras amables puedes ser cortas y sencillas de decir, pero sus ecos son eternos".



Es cierto, los ecos de nuestras palabras quedan plasmadas en los corazones de los que las reciben.  Si son buenas serán un buen recuerdo, una buena memoria, consejo, halago, elogio, admiración, amor, si por el contrario son dañinas sembrarán resentimiento, odio, amargura y dolor.  

Todos los días lo he hecho un hábito en casa, decirle a mis hijas un "Te Amo", tanto que para ellas es natural decirlo también porque se ha sembrado ya en su corazón.  Y si el lenguaje de amor de su hijo son Palabras de Admiración, las palabras amables serán mucho más importantes que para otros cuyo lenguaje de amor sea por ejemplo, el servicio o los regalos.  

Es hermoso escuchar a un bebé decir a su papá "amo" porque su papi siempre le dice "Te amo".  Siembra palabras amables desde hoy mismo, no esperes más, planéalas si no estás acostumbrado, anótalas en un papel, mira las cualidades de tus hijos o nietos y escríbelas.  Se te hará un hábito luego que lo hayas hecho por un mes aproximadamente.  

Llena el vaso de amor de tu hijo cada día, cuando les dices palabras hirientes, estás botando el agua que pusiste buena en su vaso, la dulzura se derrama.  Siempre hay oportunidad mientras queramos hacerlo.  Si ya se han ido de casa, escríbeles mensajes por celular, por el facebook, twitter, llámalos pero hazte sentir en sus corazones.  Por Mery Bracho


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