Los Hijos son un tesoro valioso, son personas de mucho precio y  muy dignas de estimación, que Dios nos ha permitido tener para darles un presente y un futuro de esperanza.

Hoy tengo mis hijas aún en casa, siento que me queda menos tiempo porque ya son adolescentes, estoy preparando a mis tesoros para enfrentar la vida solas, con sus parejas o como Dios las guíe.  Levantarán vuelo pero antes debo enseñarles cómo volar.  Tú también lo puedes hacer, no pierdas de vista que tu hogar es una escuela para luego salir a la universidad de la vida.

Cuando comprendemos la importancia que tenemos o tuvimos en casa con nuestro tesoro sabemos que es un privilegio y por eso vamos a tomar el tiempo para hacer que su camino por esta vida sea lo mas agradable y sanamente posible.

Cuidamos a Nuestros Hijos Pidiendo a Dios que nos ayude:
Cuando tenemos un bebé en los brazos hay un 100 por ciento de vida nueva para enseñar, sólo Dios te puede dar la sabiduría para  hacerlo sin que el hijo salga mimado e irresponsable sino amado e íntegro en todas las cosas.

Dios es nuestra fuente de vida, si Él nos dio la vida sabe muy bien como llevarla adelante, no temas orar, aquí en el blog presentamos algunas oraciones, pide con tus propias palabras a Dios que te ayude en todo lo relacionado con tus hijos.  

Ora con ellos.  Ora junto a ellos cuando están dormidos, pide a Dios protección, salud, sabiduría para los estudios y para tomar decisiones, paz para sus corazones y  que puedan expresar el amor.

Cuidamos a nuestros hijos con amor.
Por encima de todo dales amor a tus hijos, un fuerte abrazo, aunque tú no seas así de mucho toque físico, hará bien a tu hijo.  Un beso en la mejilla, un juego de manos con los varones o niñas, cosquillas, caricias, un masaje en la espalda, una palabra de aliento, un te quiero, todo eso cuenta para decirles cuánto les amamos.  

Muchas madres o padres trabajan sin parar por sus hijos, quieren que sus hijos vean esto como parte del amor y ciertamente lo es, pero no lo es todo, hace falta el acercamiento físico y las palabras de aprecio no solo de regaños y disciplina.

Cuidamos a nuestros hijos con enseñanza.
Los enseñas con el ejemplo. Esto hablará sin palabras, no tienes que esforzarte en decirle a tus hijos que lleguen temprano porque al ver que tú lo haces ellos también lo aprenderán.  

Los enseñas con la disciplina, no es solo sinónimo de castigo físico cuando son pequeños, es en todo, disciplina viene de la palabra discípulo que es un alumno, es el arte de enseñar a tu discípulo.  Tú eres su maestro, desde que él abre sus ojitos hasta que los cierra.  Deja que tengan sus consecuencias por sus errores y los estarás preparando para un futuro mejor.  Dales el mandato, diles cómo lo van a hacer, y deja que lo hagan.  

Tu tesoro valioso, tus hijos, a diferencia de los tesoros que se guardan, se preparan para que ellos mismos vean su valor y se cuiden en el presente y en el futuro. Por Mery Bracho.


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