Carta para mis Hijos. Pensamientos de una Madre. Palabras y Reflexiones sobre asuntos importantes de la vida de mis hijos.


Como una madre dedicada a tus hijos quieres decirles tantas cosas que son importantes para sus vidas y para su crecimiento como personas capaces, decididas y que se enfrentan a un mundo con diferentes creencias.




Esta carta de una madre para sus hijos es un modelo que puedes tomar para añadir también tus propias ideas cuando quieras mandarla a tus hijos amados.


Carta para mis Hijos. Pensamientos de una Madre. Palabras y Reflexiones sobre asuntos importantes de la vida de mis hijos.


Quiero poner en palabras lo que a veces pienso y nunca les digo.


Pienso que ustedes tienen el gran privilegio de escoger hacer el bien, de escoger las actitudes que van acorde a las acciones que Dios quiere que tengan.

A medida que van creciendo tomarán criterios según lo que les gusta hacer aún si no son como los míos.


Estoy consciente de eso y está bien si van de acuerdo a las buenas costumbres y a la vida en comunidad.

No estaré a cada momento con ustedes y aún cuando estuviera ya tendrán que elegir qué ver, qué escuchar, a quien atender, con quien andar y pasar el tiempo, deberán decidir qué cosas hacer y cuáles no con el fin de llevar adelante sus vidas de una forma saludable y llena de verdad.

Como su madre trato de guiarles en lo posible, ayudarles a ver los beneficios de una buena actitud, de tomar decisiones acertadas, de que vean que Dios quiere para ustedes un futuro bendecido cuando andan en su camino, siguiendo sus mandamientos pero al final son ustedes los que decidirán hacer el bien o el mal, caminar o no en la luz, ayudar a otros y rechazar la ayuda de aquellos que quieren llevarlos por el camino de maldad y perdición.

Mientras puedan hacerlo acérquense a la sabiduría de personas mayores justas, de líderes que los orienten y de tomar los buenos ejemplos que les he dado a lo largo de la vida.


Aprendan de mis errores y no los cometan ustedes. No cierren sus oídos a las enseñanzas de buenos valores.

En la vida todos vamos sembrando así seamos niños pequeños. Procuren siempre sembrar bien, sembrar buenas actitudes, buenas relaciones, el servicio, el amor, la paz en el hogar para que cuando necesiten recoger allí esté ese buen fruto de paz, de amor, de amabilidad y de buen tiempo en relación.

Los quiero mucho, hijos. Ustedes son mis bendiciones, las águilas que Dios me dejó para que las enseñara a volar, con soltura, con valentía, sin miedo a las alturas, sin temor a falsas creencias, porque estarán firmes en sus valores espirituales, sabiendo que Dios es su Padre celestial y que Jesucristo es el hijo de Dios que los ama y en quien necesitan buscar el camino, la verdad y la vida.

Su Mamá.